No importa cuánto has trabajado, o cuánto te has preocupado hoy por no tener trabajo.
No importa cuántas llamadas o cuántos correos o cuántos viajes o cuántos clientes o cuántos marrones.
No importan retos y frustraciones, responsabilidades ni ansiedades vitales…

Cada día tenemos una nueva oportunidad de perdernos con nosotros mismos cuando vamos a dormir. Dormir es morir un rato, pulsar el escape, desconectar…

Dormir nos permite soñar, aunque luego no lo recordemos, y disfrutar, inconscientemente de la libertad de que la vida despierta a veces nos priva.

Cada día antes de ir a la cama, respira hondo y regálate unos segundos para apreciar lo que significa desconectar por unas horas, sabiendo que cuando salga el sol (aunque nunca sabes…) tendrás una nueva oportunidad de empezar una nueva vida.

Joan Clotet