Has pensado alguna vez en todo a lo que renunciamos por convenciones sociales ? Entre “el que dirán”, el “niño, esto no se hace”, el “eso no está bien”, etc. nos perdemos un montón de experiencias interesantes.
Cierto es que los límites de nuestro comportamiento casi siempre están basados en el respeto a los demás (cuando no hacia uno mismo) pero me temo que desde que nacemos, nos toca seguir una serie de normas que no responden a nada mínimamente racional.
Ayer, despues de una abundante comida, nos sirvieron un platito con galletitas. Debo decir que había suficientes para todos los comensales y que su reducido tamaño, facilitaba el esfuerzo de voluntad que supone el dejar la última en el plato por la irrazonable convención de “la de la vergüenza”….

Por suerte estábamos en familia, y tras un cómplice cruce de miradas, cambiamos la regla de la vergüenza por la de “tonto el último”.

Respetemos a los demás como base de nuestra educación, pero hagamos las cosas por convencimiento y no tanto por no quebrantar convenciones sociales más propias de la época de Luis XIV que de nuestros días…

Joan Clotet