Dicen que la tecnología es cosa moderna y que los niños de hoy en día la utilizan con soltura (ya veces con excesiva fruición). Los que desde hace años hemos tenido la oportunidad de acostumbrarnos a convivir con móviles, ordenadores, banca telefónica, cámaras digitales, etc. nos parecen útiles de lo más normales que, a fuerza de encontrarlos tanto en el trabajo como en casa, han perdido la capacidad de sorprendernos.
Por todo ello, es un placer ver como una persona hoy en día, descubre las “maravillas” de la técnica y disfruta de sus posibilidades al igual que un niño pequeño se fascina con una lámpara de colores.
Las personas mayores tienen unos valores muy preciados de los que los jóvenes a mnuedo adolecemos: tiempo y paciencia.
Tiempo para explorar, para pensar, para observar y para disfrutar de los propios descubrimientos. Las única cosas que necesitan son curiosidad y un poco de energía para librarse del miedo y los complejos.
Quizá con unas pocas horas y alguien paciente que les eche una mano, descubrirán que la máquina infernal que pensaban les robarían el tiempo y la vista, le permite hablar (gratis !) con un hijo que está lejos, descubrir las irónicas reflexiones escritas de un amigo (quien lo diría!), recibir cada mañana un saludo entusiasta de sus hijos por e-mail o la última foto de un niño con la cara llena de chocolate … Y decían que la tecnología era aburrida o para sólo expertos …

Pregúntale a la abuela, niño !

Joan Clotet