Hoy el peluquero me ha hecho la pregunta habitual en estas fechas …
“Que ? las vacaciones bien no ? que duro volver eh ? en cuanto empiecen los colegios ya volvemos todos a la normalidad…”
La realidad es que la mayoría solemos sentirnos más reconfortados si seguimos una serie de rutinas que nos recuerdan quienes somos y cómo solíamos comportarnos…
Que tal si un día, probablemente precedido de más vacaciones de la cuenta o de un improbable acierto en la primitiva, nos cargáramos de raiz esas rutinas ?
Que tal si un día empezáramos la jornada anotando en una libretita todo lo que queremos hacer y no lo que tenemos que hacer ?
Es posible que parte de nuestra felicidad resida en apoyarnos en nuestros habituales trabajos, hobbies o peluqueros pero con cada ciclo (en nuestro caso, anual) me doy más cuenta que para superar esta etapa necesitamos incorporar nuevas tareas, riesgos o retos personales. No hablo de grandes revoluciones, sólo de que dediquemos algo de tiempo a darle vueltas a ese antiguo proyecto o algo de forma a ese eterno viaje pendiente que nos ayudará a sentir que nosotros dominamos nuestra vida y a reducir ese hipnótico trance en que la rutina nos engulle de nuevo sin tiempo a reaccionar.
Desde arreglar ese grifo, que nos recuerda desde hace meses con su discreto goteo que le deprime nuestra indiferencia, hasta ponernos en serio a pensar qué queremos ser de mayores, éste es un buen momento para retomar “el ciclo” con nueva energía.
En mi caso, el simple hecho de hacer una lista de todo ello ya es un buen comienzo (salvo que la misma, nos acabe observando durante meses impoluta y amenazante en la mesa del escritorio). En resumen, olvídate de comprar fascículos y apuntarte a esas clases que no tienes puñeteras ganas de empezar, sólo para convencer a tu conciencia de que avanzas, en realidad muchas de esas cosas son ladrones del tiempo que necesitas para avanzar en tu proyecto de vida. Reflexiona sobre lo que te apasiona o simplemente motiva y comprueba si le (te) estás dedicando el tiempo que merece(s).
Hoy es el primer día del resto de tu vida. Ese sí me parece un buen comienzo.

Joan Clotet