Cuando somos pequeños exploramos contínuamente nuestras posibilidades en base a nuestro instinto y nuestras preferencias. Más adelante vamos aprendiendo que tenemos limitaciones,que hay cosas que no están bien vistas o que hay aficiones con las que nunca nos ganaremos la vida. Años más tarde, cuando debemos decidir una profesión que nos permita pagar una hipoteca, la mayoría nos vamos limitando a explorar nuestras capacidades en la línea más conservadora en que supuestamente somos pagados por lo que valemos o podemos generar…
Sólo cuando nos quedamos inesperadamente en el paro, nos jubilamos, tenemos un momento de lucidez o nos toca la lotería podemos permitirnos recuperar la libertad y hacernos de nuevo esas preguntas que de pequeños ni nos planteábamos…
Qué nos apasiona ? En qué realmente somos buenos ? Qué nos gustaría hacer antes de que sea demasiado tarde ?
En fin…unos pocos privilegiados tienen la valentía y el acierto de dedicar sus esfuerzos en aquello para lo que realmente están dotados y motivados. No seríamos mucho más productivos y felices si descubrieramos quien somos realmente desde bien jovencitos y dedicáramos todos nuestros esfuerzos a potenciar y desarrollar esas habilidades?
Muchos lo hacen y sufren para pagar sus hipotecas…pero me temo que son más felices que la mayoría y que cuando su camino en este mundo va llegando a su final…no ven muchas oportunidades perdidas y autotraiciones cuando miran hacia atrás.

Moraleja: piensa si estás en el camino correcto y si aún estás a tiempo de cambiarlo.
Si tus obligaciones y temores no te permiten un cambio radical, hazte un favor y no desperdicies ninguna oportunidad de ponerte un disfraz distinto al habitual y regálarte una oportunidad. Quizá no te hagas rico ni tu vida cambie por completo, pero hay pocas cosas más placenteras en esta vida que ser honesto con uno mismo y fiel a los valores propios.

Joan Clotet