Decadencia y de cadencia

Sábado de tarde lluviosa. De hoy no pasa. Un arrebato de productividad vespertina me enfrenta por última vez al debate sobre una tarea repetidamente diferida: limpiar a fondo un tresillo (tres y yo) de piel clara con cierto trote que preside mi comedor y que hace ya demasiado que perdió su esplendor. Compré productos especializados hace semanas, me formé en Youtube sobre el procedimiento más eficaz, agendé mentalmente la tarea varios sábados y qué había hecho realmente hasta hoy ? NADA. Intenciones, preparativos y mareos varios sin impacto visible en mi paciente sofá. Sólo una decisión, 90 minutos de esfuerzo enfocado y unas gotas de sudor me separaban de la gloria

Cuántas veces nos pasa esto en la vida ? cuántas veces demoramos tareas sobre nuestro propio desarrollo y las posponemos por sistema por prioridades de otros asumiendo una nueva normalidad narcótica que retoza con la indolencia ?

Os invito a reflexionar sobre vuestro desarrollo y mantenimiento personal mientras le damos un repaso a mi sofá…

“Pero si ya está limpio…”

Sin conciencia no hay acción. La superficie y las apariencias son lo más visible pero en las distancias cortas es donde aflora (o no) la solidez del trabajo diario. Muchos cuidan sólo su aspecto y descuidan su estructura. Perfiles digitales atractivos a las visitas o glamourosas credenciales con pedigree que contrastan con la falta de humildad para escuchar y de iniciativa para salir de la zona de confort y mejorar a diario

“Ahora mismo no tengo tiempo …”

Qué en el entorno de crecimiento personal yo interpreto como “Ahora mismo no me doy importancia como para dedicarme tiempo e invertir e mí”. Suena menos presentable verdad ? Nada es más importante que uno mismo y no hablo de egoísmo, hablo de ser consciente y responsable para mejorar nuestra condiciones y calidad de vida personal y profesional, afrontar nuestros retos e influir en positivo en nuestro entorno.

“Mañana me pongo…”

El presente es lo único que existe y el foco y atención plena, un reto diario. Cuando detectes una oportunidad de mejora, piensa, anótala, definela, descártala, agéndala o ejecútala pero decide y actúa. Mejor hecho que perfecto. Huye de empezar a sentirte cómodo en el conformismo. No confíes por defecto en el mañana o en la suerte, ambos sin garantías. Las tareas diarias, los hábitos y compromisos con uno mismo son los que acaban obrando los milagros y toda gran empresa empieza siempre con una decisión y un primer paso. Si la cadencia es el número de pasos que damos por minuto, cuál es la tuya y cuánto tardarás en llegar a tu destino al ritmo actual ?

“Esas manchas que se resisten…”

O que siempre estarán ahí. Asúmelo. En la vida sólo se equivoca el que decide y actúa. Que una “mancha” en tu expediente, un curso perdido, una edad aparentemente inapropiada o la falta de experiencia no te sirvan de excusa para justificarte y abandonar gradual y definitivamente. Los hábitos diarios llevan a resultados extraordinarios que con el tiempo convierten en anécdota esas “manchas” del pasado.

“No te olvides del respaldo …”

Cualquier tarea dura o incómoda es mejor hecha en equipo (gracias Rosa). También en el desarrollo personal tener socios es de gran ayuda para no sabotearnos. Coaches, mentores, managers, colegas, amigos, parejas que nos digan la verdad y nos ayuden a reconocernos, explorar soluciones y superar nuestros retos. Nunca estamos solos y debemos nutrirnos de personas y conversaciones de calidad.

“Use con frecuencia para obtener resultados extraordinarios…”

Ten siempre más presente los beneficios a conseguir que el esfuerzo para lograrlos. Combate con persistencia la pereza, las tentaciones y tus creencias limitantes con una visión ilusionante de ti mismo ya sea con menos peso, con ese ascenso soñado, un empleo que te realice o financieramente libre. Todo logro extraordinario requerirá esfuerzo y valor, pero suele merecer la pena. No te rindas antes del primer combate, visualiza ese sofá a estrenar … y ponle cojines a la cosa.

***

Domingo de sol radiante, cuando desperté, mi flamante sofá todavía estaba allí y me inspiró en la distancia mientras escribía este post, ya sin más dilación.

Postdata: si quieres mantener a largo plazo tu sofá evita sentarte mucho tiempo en él en favor de hacer más por ti y por los que te rodean.

12 respuestas a “Decadencia y de cadencia

  1. Carlos dice:

    Buenísimo Joan.
    Entre tanto buen consejo, me quedo con un par.
    La satisfacción de hacer lo ordinario de forma extraordinaria, que lo esencial no se ve con los ojos y el gran poder del equipo (ya lo decia el mago del baloncesto, “no hay nada mejor que dar una asistencia para que el compañero enceste”).
    Gracias

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  2. Jose Alberto de la Torre dice:

    Enhorabuena Joan. De la lectura de tu magnífico post me llevo una inspiradora reflexión: trabajarse personalmente sin demora y siempre con la vista puesta en cómo ser más útil a otros. Dos aspectos que te acompañan.
    Un abrazo,

    Me gusta

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